martes, 10 de junio de 2008

Esa noche cuando nuestras
sombras eran una,
mis lágrimas se confundieron
con la lluvia que mojaba tu cara.
Esa noche, cuando
nuestras penas y alegrías se volvieron confusión
Entre lluvias diste vuelta tu rostro
para cubrirlo con el mío,
para dearte cuenta que seguía lloviendo
(...)
Luego, te apollaste en mis piernas
y dijiste: "parece que ya no lloverá"
y una sonrisa se dibujó en mi cara.
Abrazados entre lluvias,
el trueno de tu boca acompañó a la de mis ojos
y nuevamente,
una sonrisa se dibujó en mi tristeza.
Esta vez la lluvia no fue más llanto.

He querido que el primer relato sea un poema del Hombre al que amo, escrito el 1 de junio de 2005.
Aquel día lluvioso, truenos y relámpagos fueron testigos de ese primer beso que hoy perdura apesar de las tormentas que han intentado arrasar en nuestras vidas, beso que me devolvio la fe.

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